Desde el diseño de iluminación, pasando por la salud y la ecología se buscan mejoras en el alumbrado de la megalópoli

Especialistas en ecología, física, ingeniería ambiental, salud y diseño de iluminación, entre otros, conjuntan “Luces sobre la Ciudad”, iniciativa que busca dar solución y proponer mejoras a temas relacionados con iluminación urbana en la Ciudad de México. Convocados por la Secretaría de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación (SECTEI), personalidades como Ofelia Angulo, Ana María Cetto y Gustavo Avilés, se reunieron por primera vez el 3 de diciembre de 2019 con el fin de elaborar una propuesta integral, que contemple objetivos y alcances en torno al proyecto.

“Luces sobre la Ciudad” está inscrita en la Red ECOs, que está conformada por 16 programas que atienden problemáticas de la ciudad capital desde la vinculación educativa, la investigación, el desarrollo tecnológico y científico e innovación, y que son coordinados por la SECTEI. En su intervención, la doctora Angulo Guerrero indicó que uno de los proyectos que encabeza la Secretaría es “El derecho a la ciudad”, cuyo objetivo es generar las condiciones saludables para vivir, donde el tema de la iluminación es de gran importancia. 

Ana María Cetto, coordinadora de la iniciativa, apuntó que la Ciudad de México es un laboratorio riquísimo, muy diverso y es una urbe compleja que merece estar bien iluminada. “La luz es algo que nos concierne a todos, y no sólo la recibimos a través de los ojos, sino también de la piel. Es muy difícil atrapar la luz, pero qué fácil es dejarse atrapar por ella”, destacó la científica de la UNAM. 

Hay un gran desconocimiento de los habitantes de la capital sobre cómo iluminar sus hogares, dijo la maestra María Teresa Josefina Pérez de Celis. “Las personas compran focos a diestra y siniestra, y hay algunos que irradian luz muy contaminante. Al interior de los hogares tenemos qué hacer un gran trabajo. La gente adquiere bombillas ahorradoras sin saber que aunque está ahorrando energía en watts, se encuentra consumiendo energía emocional”.

Gustavo Avilés, diseñador de iluminación de la empresa Lighteam, explicó que la luz es un elemento de comunicación social y que en la ciudad se manifiesta como un factor de salud y enfermedad. Ante esa polaridad, encontrar un eje rector que equilibre la situación será un verdadero reto. No sólo se trata de proyectar luz o de iluminar el objeto o lugar, sino de ver cómo la reflejan esos elementos. “No estamos hablando de luz proyectada, sino de luz reflejada que llega a nuestros ojos e incide en reacciones orgánicas y psicológicas”, precisó el especialista.

A su vez, Héctor Solano, doctor en ingeniería ambiental del Centro de Investigación en Geografía y Geomática (Centro GEO), externó que estudios recientes confirman que  la iluminación en la Ciudad de México afecta a especies fotosensibles como la humana. Además, el 40 por ciento de los accidentes automovilísticos en ciudades como ésta se deben principalmente a deslumbramientos. “Es necesario regionalizar la iluminación, pues no todos los espacios necesitan la misma intensidad”, subrayó. 

La doctora Alma Orozco Segovia, ecóloga de la la UNAM, expresó que uno de los objetivos deberá enfocarse en conocer lo que implica el uso de diferentes fuentes de luz (lámparas), las cuales producen distintas calidades espectrales. “La luz viaja, lento o rápido, dependiendo del tipo de fuente que la genere”. 

Para la doctora Natalí Guerrero Vargas, de la Facultad de Medicina de la misma institución, ciertas longitudes de ondas son más dañinas que otras. Existen luces blancas que generan irritabilidad en muchísimas personas, mientras que las anaranjadas propician paz y relajación. “Un aspecto importante en esta iniciativa sería analizar el efecto benéfico y adverso de algunas longitudes de ondas, y en función de ello, restringir el uso de aquellas que no son favorables”, sugirió.

El doctor Manuel Ángeles Castellanos, miembro de la Academia Mexicana de Cirugía, expresó que se deben plantear dos aspectos fundamentales en la iniciativa. Por un lado, la iluminación exterior, donde el trabajo consistirá en colaborar conjuntamente con el gobierno de la ciudad para determinar qué tipo de luz es la más conveniente en los distintos espacios urbanos; y por otro, la iluminación interior, donde existen dos vertientes a atender, la particular (en los hogares) y la pública (en empresas, hospitales, centros comerciales, de entretenimiento, etc.). “Las propuestas de iluminación que la iniciativa presente deberán basarse en estos aspectos esenciales”, apuntó.