Errores o descuidos en su aplicación pueden traer graves daños, por lo que debemos informarnos de forma adecuada

 

Hacia la mitad del 2020 supimos que en una escuela primaria en Yhang, China, 130 estudiantes estuvieron expuestos a radiación UVC durante cinco horas y muchos sufrieron quemaduras en los ojos y la piel. El problema se originó porque un electricista encendió por error las lámparas de desinfección en tres aulas después de un corte de energía.

Un año antes, 44 estudiantes de primer grado de la Escuela Primaria Experimental Dagang English de la ciudad de Tianjin, también en ese país, estuvieron expuestos por nueve horas a rayos UV después de que el personal de la escuela olvidó apagar una lámpara de desinfección en su salón de clases. La mayoría de los estudiantes tuvo daños en los ojos y la cara, algunos con graves quemaduras.

   

Muchas escuelas en China emplean luz ultravioleta para sanitización de aulas, en la denominada ‘desinfección pasiva’, donde las luces se usan para desinfección durante la noche mientras los espacios están desocupados. Pero las desatenciones suceden.

Los anteriores son ejemplos del daño que puede causar a la salud la radiación UV, y que lógicamente no es exclusivo de escuelas, pues esta tecnología para desinfección se aplica en diversos espacios públicos, como estaciones de transporte, hospitales, oficinas, restaurantes y más.

¿Dónde radica el problema?

La región UV cubre el rango de longitud de onda que va de 100 a 400 nanómetros y se divide en tres bandas: UVA, 315-400 nm; UVB, 280-315 nm; y UVC, 100-280 nm.

La dosis de UV está determinada por la intensidad de la fuente de luz y la duración de la exposición. Es decir, las fuentes de mayor intensidad requieren tiempos de exposición más cortos, mientras que las fuentes de menor intensidad requieren tiempos de exposición más largos.

En longitudes de onda por debajo de 225 nanómetros, la región Far UVC, los rayos UV parecen ser seguros para la exposición de la piel en dosis inferiores a los niveles de exposición definidos por el Comité Internacional de Protección contra Radiación No Ionizante.

Iluminet ha presentado estudios recientes alusivos a la exposición a luz UVC. Uno de ellos realizado en el Colegio de Médicos y Cirujanos del Centro Médico Irving de la Universidad de Columbia y el otro en la Universidad de Hiroshima en Japón, en los que se empleó una longitud de onda muy específica de luz UVC (222 nanómetros) no puede penetrar la capa lagrimal del ojo o en la capa de células muertas de la piel, evitando que llegue a las células vivas del cuerpo humano y las dañe.

Sin embargo, aún se necesita más investigación para verificar que las personas puedan estar expuestas a esta longitud de onda durante períodos de tiempo sin efectos secundarios dañinos. Así lo señalan diversos expertos.

“La UVB puede tomar horas para quemar, pero la UVC lo hace en segundos», dice Dan Arnold, de la empresa británica UV Light Technology. Explicó que si los ojos están expuestos se produce una sensación arenosa como cuando miras al Sol, pero multiplicado por 10 y solo después de unos segundos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha mostrado enfática en señalar que las lámparas de luz ultravioleta no deben usarse para desinfectar las manos u otras áreas de la piel.

Igualmente hemos presentado recomendaciones y lineamientos de instituciones que han conjuntado estudios y a expertos en la materia para elaborar guías de acción, tanto para quienes buscan este tipo de tecnología para aplicaciones en desinfección, como para quienes la fabrican, operan y/o comercializan.

En lo que coinciden los especialistas es que las instrucciones de funcionamiento y las recomendaciones para el uso adecuado de cualquier sistema UV deben ser claramente visibles para los operadores o el personal de mantenimiento para garantizar un funcionamiento seguro.

Asimismo, destacan que el mantenimiento de dispositivos y sistemas debe realizarse de acuerdo con las instrucciones del fabricante. Durante el mismo, la energía eléctrica siempre debe desconectarse para evitar la exposición accidental

Finalmente, la International Ultraviolet Association (IUVA) sugiere a los interesados en implementar un sistema de desinfección UV corroborar la certificación eléctrica y de los materiales usados por entidades oficiales, como NSFUL, Canadian Standards Association (CSA), DVGW, OVGW u otras instituciones de reconocimiento a nivel internacional.

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