Los resultados de este proyecto son buenas noticias para todos los investigadores que estudian los efectos de la luz artificial durante la noche.

 

Debido a la creciente cantidad de luz artificial a nivel mundial durante la noche y sus efectos negativos tanto para el ambiente como para la salud humana, los científicos están obligados a determinar el grado de contaminación lumínica que afecta a los principales focos urbanos. Hasta ahora, se creía que solo podía medirse con dispositivos a nivel terrestre, pero un nuevo estudio muestra que también es detectable desde el espacio.

Tradicionalmente, la contaminación lumínica y el resplandor del cielo se miden con fotómetros que ofrecen solo mediciones locales, lo que ha limitado la labor de muchos científicos para obtener datos que cubran áreas más grandes y así determinar el verdadero impacto de este tipo de contaminación. De esta manera, la capacidad de utilizar datos satelitales para el estudio de la luz artificial por la noche es un gran avance, ya que permitirá tener acceso a datos que cubren grandes porciones de terreno a través de un método que consume mucho menos tiempo.

Por más de veinte años, los satélites han detectado una luz difusa en áreas no iluminadas fuera de las ciudades. Hasta ahora, estas muestras se atribuyeron a un efecto instrumental. Sin embargo, la investigación de la Universidad Complutense de Madrid, y la Universidad de Exeter, en Reino Unido, han ha demostrado que esa luz tiene su contraparte medida desde el suelo y se adapta perfectamente a los modelos más avanzados de contaminación lumínica. La explicación sencilla define que la luz artificial pasa a través de la atmósfera, interactuando con las partículas del aire que se desvían en todas las direcciones, generando un halo luminoso en el cielo, que ahora sabemos, puede verse desde el suelo como brillo del cielo y desde el espacio como halo de luz difusa.

Es precisamente gracias a este halo que los científicos han logrado detectar después de combinar 24 meses de datos (repartidos en 6 años) en una sola imagen del satélite SNPP/VIIRS-DNB.

El doctor en astrofísica Alejandro Sánchez de Miguel (miembro del equipo de investigación) menciona que la clave estaba en las montañas:

Los valores obtenidos por satélite en lugares como Rascafría, que está protegido por el puerto de La Morcuera de la contaminación lumínica generada por Madrid, son demasiado bajos en comparación con los pronosticados por modelos que no tienen en cuenta la forma del terreno. Lo que nos llevó a creer que estas medidas directas podrían mejorar los modelos actuales. Además de simplificar la adquisición de datos.

Gracias a estos resultados, los científicos han desarrollado una nueva aplicación (aún en versión beta) desde la cual se puede consultar el valor del brillo del cielo y su evolución en cualquier parte del planeta fuera de las áreas urbanizadas. Es un mapa con mediciones directas y no datos producidos por un modelo teórico como los que existían hasta ahora.

Observamos este efecto en tres satélites diferentes, que no podrían ser un error instrumental como se ha especulado durante los últimos 20 años. Jesús Gallego, profesor de astrofísica en la Universidad Complutense de Madrid.

Los resultados de este proyecto son buenas noticias para todos los investigadores que estudian los efectos de la luz nocturna artificial, ya que no solo podrán usar los datos del halo para delinear mejor las ciudades, sino que también ahorrarán miles de kilómetros para tomar medidas como lo han estado haciendo hasta ahora.

Esta investigación fue publicada en la Revista Nature el 8 de mayo de 2020. Para acceder al estudio completo The nature of the diffuse light near cities detected in nighttime satellite imagery