Antes de utilizar sistemas de ahorro energético, es importante recordar algunos elementos y técnicas enfocadas en el aprovechamiento directo de la energía producida por el Sol.

 

Como sabemos, nuestra mayor fuente de energía es el Sol por lo que su aprovechamiento en un proyecto arquitectónico, acompañado de una estrategia de diseño enfocada en el máximo aprovechamiento de la energía natural, es fundamental para obtener resultados eficientes en términos energéticos y de calidad de vida al usuario.

Dicho aprovechamiento puede realizarse de dos formas conocidas como: energía solar pasiva y activa.

De manera más clara, la energía activa requiere de dispositivos adicionales para proveer de electricidad a una vivienda, por ejemplo los paneles fotovoltaicos   Por su parte, la energía solar pasiva se consigue mediante estrategias y técnicas que permiten aprovechar la energía del Sol sin tener que procesarla. Para ello es necesario tener en cuenta diversos factores.

Los principales beneficios de implementar energías solares pasivas son:

  • Reducción del consumo energético
  • Mayor confort al usuario
  • Energía 100 % renovable
  • No limita la aplicación de energías activas

Un proyecto arquitectónico en el que se plantean objetivos energéticos a través de herramientas pasivas debe considerar la ubicación -aun más que cualquier otro planteamiento arquitectónico-, ya que será fundamental en el desarrollo de un partido arquitectónico en función del aprovechamiento del clima local.

Una de las herramientas más accesibles para conseguir los objetivos son las ventanas o ventanales. No obstante, su aplicación debe estar sometida a estudios de asoleamiento, los cuales se pueden obtener por medio de maquetas y heliodones (instrumento utilizado para simular la trayectoria del Sol en la bóveda celeste), además de algunos softwares de cálculo.

Además de la localización de las ventanas, es importante considerar sus dimensiones. En México, las Normas Técnicas Complementarias establecen criterios mínimos para su cálculo, que debe hacerse a la par de los estudios de asoleamiento correspondientes.

Respecto al tipo de cristal debe seleccionarse en función de la necesidad al interior de la edificación y contar con un tratamiento (aislamiento o sellado). En el caso de claraboyas o tragaluces también deberán considerar los factores mencionados.

Otro elemento importante para el aprovechamiento de la energía solar pasiva son los muros y cubiertas que, de acuerdo a su espesor y material, impedirán la salida de calor durante el invierno y aislarán el interior en época de calor. El adobe, por ejemplo, es un excelente aislante térmico, y muestra de que a través de técnicas tradicionales y vernáculas se pueden cumplir objetivos energéticos.

De igual forma, la vegetación también será un factor determinante en el diseño de proyectos de este tipo. Por medio de su aplicación se podrán generar sombras en caso de ser necesario durante el verano, pero teniendo en cuenta lo que suceda durante el resto de las estaciones.

Si bien estos elementos y técnicas brindarán mejores resultados al considerarlos desde la concepción de un proyecto, su aplicación no es exclusiva a proyectos nuevos. Pero deberá ser sometida al análisis de expertos en estructura e instalaciones, por mencionar algunos.

Las herramientas mencionadas forman parte de una serie de estrategias que conforman a la arquitectura bioclimática. No obstante, ésta comprende el aprovechamiento de otros recursos para el cual realizaremos un artículo próximamente.

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